Pruebas de coches

Prueba Suzuki Swift Sport 2018, diversión para todos los públicos

La cuarta generación del Suzuki Swift Sport se mantiene fiel a la tradición: es pequeño, rápido y ligero como manda su ADN. Pero también sorprende por su excelente relación precio-equipamiento y un elevado confort de marcha. Ya lo hemos probado.

 

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El Swift Sport es el coche más deportivo de Suzuki

El Suzuki Swift Sport es el coche más juguetón del fabricante japonés y a finales de mayo llegará a los concesionarios españoles su nueva generación tras su presentación en el Salón de Frankfurt 2017. Con respecto a su predecesor el concepto se mantiene pero el nuevo modelo disfruta ahora de un motor turbo, una entrega de par mucho mayor, es aún más ligero y muestra una inesperada versatilidad.

Como es lógico el Swift Sport ha mantenido buena parte de la imagen del Suzuki Swiftconvencional, que ya resulta bastante dinámico en el plano estético. La marca japonesa ha añadido algunos elementos de diseño exclusivos para realzar la deportividad, como es el caso del paragolpes frontal con grandes entradas de aire.

El frontal cuenta, además, con algunos detalles en símil fibra de carbono como es el caso del splitter inferior. Este material plástico también está presente en los faldones laterales y en la parte de abajo del paragolpes trasero, donde asoman dos salidas de escape integradas. Otros detalles que caracterizan a este modelo de Suzuki son el spoiler superior y las llantas de 17 pulgadas.

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El Suzuki Swift Sport tiene 3,89 m de longitud

La paleta de colores para la carrocería contempla siete tonalidades de las cuales el amarillo, muy llamativo, queda reservado en exclusiva para esta versión en honor a sus colores de competición. Con respecto a Swift normal, el Sport es 50 mm más largo pero mantiene las mismas cotas de anchura y altura. Sí que hay más diferencia con la generación anterior puesto que el nuevo modelo es 40 mm más ancho y 15 mm más bajo.

En el habitáculo destacan unos preciosos asientos deportivos con reposacabezas integrados de un diseño muy atractivo y costuras en contraste. Son calefactables y resultan confortables por su mullido al mismo tiempo que recogen muy bien el cuerpo. El volante de cuero es lo único blando que se toca en el salpicadero. La presencia de materiales duros en el interior es una constante aunque, eso sí, todo tiene un aspecto sólido y bien ajustado. El conjunto está rematado con unas bellas molduras decorativas en rojo oscuro.

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El equipamiento de serie resulta notable para este segmento

En el salpicadero predominan las formas redondeadas como es el caso de las salidas de ventilación, los mandos de la climatización o el cuadro de instrumentos. La instrumentación que tiene un aspecto muy racing gracias a los colores rojo y plata que salpican el velocímetro y el tacómetro. Entre ambos se encuentra una pantalla LCD de 4,2 pulgadas con toda la información del ordenador de a bordo, incluyendo un indicador de la presión del turbo.

La versatilidad es un aspecto que se ha tenido muy en cuenta. Además de por carrocería de cinco puertas, un ejemplo de ello es que está homologado con cinco plazas cuando el modelo precedente sólo lo estaba para cuatro. De todos modos, las plazas traseras son estrechas para dar cabida a tres adultos con un razonable desahogo aunque por espacio para las piernas y para la cabeza sí que pueden ir cómodos dos ocupantes de estatura media. Además, el maletero tiene 265 litros, un volumen algo escaso pero ampliables hasta los 579 litros si se abaten los respaldos de los asientos posteriores.

Otro ejemplo de la practicidad que puede ofrecer la cuarta generación del Swift Sport es su completo sistema multimedia con una pantalla táctil de siete pulgadas que integra navegación, radio digital, bluetooth y cámara trasera. Además no se olvida de la compatibilidad con Android Auto, Apple CarPlay y MirrorLink.

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Los asientos deportivos son magníficos

El equipamiento de serie es muy abundante, siendo uno de los puntos fuertes respecto a sus rivales. Las tecnologías de seguridad no se han descuidado y se monta el sistema DSBS (Dual Sensor Brake Support) que, mediante los datos de una cámara y un sensor láser situados en el frontal, permite la actuación del control predictivo de frenada, la alerta y el asiente de cambio de carril o el asistente de cambio de luces cortas/largas.

En el plano dinámico también queda patente esta faceta práctica. A pesar de su imagen deportiva y de que será la base sobre la que se desarrollará una versión de rallyes, en realidad el Swift Sport no es una versión radical. La marca japonesa no ha buscado extremismos sino hacer un coche alegre y juguetón que pueda ser disfrutado por un público amplio, sin renunciar al confort en el día a día.

Con respecto al modelo anterior las prestaciones no han variado mucho, pero sí ha cambiado su comportamiento debido a la nueva motorización. La generación precedente recurría a un motor 1.6 atmosférico pero este nuevo Swift Sport se ha decantado por el motor 1.4 BoosterJet que ya monta el Suzuki Vitara S: menos cilindrada, inyección directa y turbo.

El 1.6 anterior (M16A) daba lo mejor de sí llevándolo alto de vueltas, con 136 CV a 6.900 rpm y un par máximo a 160 Nm a 4.400 rpm. El nuevo 1.4 BoosterJet (K14C) se muestra mucho más pleno en la parte media del cuentarrevoluciones con 140 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 230 Nm a 2.500 rpm. El notable incremento de par hace que no sea necesario estirar tanto las marchas para que el pequeño Swift se muestre muy estimulante.

El nuevo Swift Sport sólo está disponible con carrocería de cinco puertas. Las manetas de las puertas traseras están ocultas en el pilar C

El Swift Sport está disponible únicamente con una caja de cambios manual de seis velocidades, aunque en otros mercados sí puede llevar una transmisión automática. El cambio cumple bien, sin más. Las relaciones de las marchas más altas son largas para ayudar a bajar el consumo y la sonoridad rodando por vías rápidas.

Curiosamente, las autopistas y autovías son un territorio en el que el Swift Sport se desenvuelve inusualmente bien para un coche del segmento B. Muestra un gran aplomo, es confortable y la insonorización está a buen nivel así que anima a realizar viajes largos sin problemas. En esta tarea también será el control de velocidad adaptativo que viene de serie.

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Por supuesto, donde más jugo se saca a su comportamiento picante es en carreteras reviradas. La dirección de tacto duro y directo, la buena respuesta de los frenos de disco en ambos ejes y su ligereza (apenas una tonelada en la báscula) gracias a la plataforma Heartect lo convierten en un GTI de bolsillo capaz de pasar de 0 a 100 km/h en sólo 8,1 segundos.

Como decía antes, es rápido y divertido, pero no es radical. La suspensión es más blanda de lo que cabe esperar, mostrando balanceos evidentes en los cambios de dirección que restan algo de agilidad aunque el comportamiento es muy neutro y noble. La configuración es de un McPherson delante y barra de torsión detrás y su tarado tiene evidentes ventajas a la hora de valorar la comodidad, siendo otro aspecto en el que Suzuki demuestra que ha buscado hacer un coche que se pueda usar a diario sin tener que evitar baches y badenes.

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El propulsor 1.4 BoosterJet muestra un buen equilibrio entre prestaciones y consumo

El consumo se moverá entre los 6 y los 7 l/100km, unos datos razonables que se pueden mejorar si proponemos una conducción eficiente. El depósito de combustible sólo tiene 37 litros de capacidad así que la autonomía se puede quedar algo corta si hacemos una conducción espirituosa.

El modelo más picante de Suzuki promete mucha diversión por relativamente poco dinero ¿Cuánto cuesta el Suzuki Swift Sport 2018? El precio de partida es de 21.370 euros aunque lo encontraremos en los concesionarios por 19.370 euros ya que la marca ofrece una oferta de lanzamiento de 2.000 euros. Esta cantidad aún se puede rebajar más con los descuentos que pueda hacer el concesionario y/o por financiar la compra.