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Válvula EGR: hacia una mejor depolución

La evolución creciente de las normas anticontaminantes vio florecer buen número de sistemas y de componentes más sofisticados unos que otros, entre los cuales figura la válvula EGR. Si bien tiene entre la profesión una determinada reputación, es sin duda porque su funcionamiento y su exposición la hacen particularmente vulnerable, sobretodo si se habla de los primeros modelos.


Instalada sobre los motores diesel desde hace varios años, y también en algunas raras mecánicas de gasolina de inyección directa, el dispositivo de reciclaje de los gases de escape (Exhaust Gas Recycled) es obligatorio desde la llegada de la norma Euro3 en 2000. Su función es permitir la reducción de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), que son particularmente nocivos para el organismo y cuya formación es favorecida por el aumento de la temperatura y del oxígeno durante la combustión del motor. Reinyectando una parte de los gases de escape en el circuito de admisión, se obtiene una reducción de la temperatura de combustión, de la cantidad de oxígeno y de esta manera una reducción significativa de los NOx: el objetivo buscado.

En constante evolución
Al describir su funcionamiento, se observa la importancia de la función de la válvula EGR que, bajo las órdenes del calculador de gestión motor, orquesta las diferentes fases de este reciclaje. En el origen de este dispositivo, la válvula EGR fue gestionada por simple mando neumático. Progresivamente y para seguir las exigencias de las normas antipolución, migró hacia un mando electrónico más fino a través del calculador de gestión motor. Después de pasar por la adopción de órganos suplementarios para mejorar la eficacia de la depolución (como el intercambiador agua - gas para bajar la temperatura de los gases de escape), la válvula EGR actual ha llegado a su madurez técnica. Dispone de un mando de motoreducción particularmente sofisticado que permite afinar todavía más la cantidad de gases de escape reciclados.

Sensible al taponamiento
La válvula EGR evoluciona en un circuito donde el taponamiento es inevitable. La temperatura de los gases de escape, la proliferación de las partículas de carbonilla, las subidas internas de aceite motor, son factores que provocan a la larga el taponamiento y la obstrucción de este componente. Siguen entonces una serie de fenómenos parásitos y de disfunciones que pueden conducir hasta la avería completa del vehículo, lo cual es en parte responsable de la mala reputación de esta pieza entre los reparadores y sus clientes. Desde la aparición de los primeros modelos, los fabricantes han modificado considerablemente su concepción, su fabricación y sobretodo han hecho las válvulas EGR mucho menos sensibles al taponamiento. Los talleres intervienen todavía y sobretodo en los vehículos con un fuerte kilometraje y que embarcan tecnologías antiguas que son imposibles de modernizar desde este punto de vista. El profesional debe encontrar la solución más eficaz y menos costosa posible.

El necesario desarmado
La solución al taponamiento es entonces evidente, pero se plantea la pregunta del tiempo que precisa el desarmado de las piezas para su limpieza. En efecto, se habla de circuito de escape pero también de circuito de admisión, de colectores, de conductos y de conexiones, todo un conjunto de componentes implicados en el circuito de reciclaje de los gases de escape. Proceder al “ desencallado ” de la válvula EGR obviando el resto sería una visión demasiado simplista de la reparación e ineficaz en el tiempo. Incluso con productos potentes y adaptados a este tipo de limpieza, que no faltan, los tiempos de desarmado son aún muy elevados.

Una esperanza
Entonces, como en el caso de otras piezas del mantenimiento del automóvil, ¿porqué no jugar la carta de la química curativa? Esto es justamente lo que proponen buen número de fabricantes de aditivos y otros productos, que algunos dicen que pueden provocar más taponamiento todavía. Y entonces se hace difícil escoger en el mercado de las “soluciones milagrosas”. Porque las fórmulas que retardan eficazmente el taponamiento existen, es cierto, pero aquellas que concretamente y sin ningún desmontaje son aptas para descarbonizar el circuito completo y en profundidad, son mucho más raras.

Las válvulas EGR de última generación adoptan materiales y una tecnología que las hacen menos sensibles al taponamiento (como el anillo de centrado de válvula).

Existen en el mercado dos principios de reciclaje de los gases de escape: la alta y la baja presión.
El circuito de baja presión (o de bucle frío) es el más extendido y garantiza un mejor rendimiento.

La válvula EGR sufre el taponamiento que puede llegar hasta su obstrucción y a la avería completa del sistema.

El mando eléctrico por servomotor permite tener un mando preciso de la válvula y de esta manera controlar mejor los gases de escape a reciclar.

Las primeras generaciones de válvulas EGR eran de mando neumático.

El rigor creciente de las normas antipolución ha obligado a los fabricantes a adoptar el mando eléctrico para la válvula EGR.

Después de una meticulosa limpieza, una válvula EGR puede recuperar todas sus prestaciones. Pero para llegar a este nivel de limpieza el desarmado es obligatorio.

Las válvulas EGR son particularmente sensibles a las subidas de aceite de los motores fatigados. Provocan residuos muy duros que no pueden ser suprimidos más que con productos especiales.